El autismo se describe como un trastorno generalizado del desarrollo, que puede ser adquirido a lo largo de la infancia, o nacer con él.

Puede variar desde “alto funcionamiento” a “naturaleza severa”.
Cada aspecto del autismo tiene un amplio rango de representaciones y manifestaciones, debido a ello su diagnóstico y clasificación resultan complejos.

Su origen exacto es desconocido, sin embargo NAET puede explicarlo, o al menos algunos de sus aspectos, desde el punto de vista de las intolerancias o alergias. Lo que se ha confirmado a través de las diferentes personas diagnosticadas, que luego del tratamiento lo han superado.

¿Cuándo y cómo detectamos autismo?

Es posible observar los signos que ya se hacen evidentes y marcados a partir de los 18 meses de edad. El diagnóstico suele confirmarse entre los 2 y 3 años, y se hace principalmente en base a la observación clínica y test de diferente naturaleza.

El diagnóstico formal lo hace un neurólogo y algunos profesionales afines pueden sugerirlo o indicarlo como sospecha.

¿Qué vemos afectado o alterado con el autismo?

Entre otros, la capacidad de la persona de relacionarse con su entorno en general, incluyendo el aspecto de la comunicación. Se dice que les es complejo relacionarse y comprender, pero si lo analizamos desde otra mirada, veremos que quizás la dificultad la tenemos nosotros al no comprenderlos a ellos en su forma de relacionarse y comunicarse.

¿En qué aspectos el autismo puede dificultar el desarrollo de las personas?

Especialmente en tres áreas cruciales del desarrollo, aunque existe amplia variabilidad y tipos de manifestaciones de las alteraciones en estas áreas.

  • Habilidades Sociales
  • Habilidades Lingüísticas
  • Área Conductual

Su relación con la alergia:

Es autismo o algunos de sus aspectos provocados por alergias, son resultado de una insuficiencia de nutrientes debido a que al existir alergia o intolerancia a estos, se genera una deficiencia en la digestión, distribución, absorción y asimilación de ellos; y aunque su consumo sea adecuado en dosis, oportunidad y frecuencia, si el organismo “no sabe usar” o “utiliza inadecuadamente” estas sustancias, habrá un desequilibrio o deficiencia de ellos. A esto se le llama desnutrición o malnutrición celular.

Uno de los efectos de la alergia a una sustancia, es el rechazo a esta. Por este motivo, las personas que viven con autismo digieren, absorben y utilizan nada o muy poco de los nutrientes que consumen. Es por ello que sus organismos no cuentan con la cantidad de nutrientes necesarios para realizar todas las funciones de los diferentes sistemas, órganos o áreas afectados. Todo esto es parte de la cadena de factores que llevan al desarrollo del autismo.

¿Cómo podría una alergia provocar o ser factor en el desarrollo del autismo?

NAET explica que las personas somos sensibles a ciertas sustancias, las que llamamos alérgenos.

El área de nuestro organismo sensible a esa sustancia varía entre diferentes personas, es decir que un mismo alérgeno puede provocar alteraciones en el sistema gastrointestinal, en el sistema respiratorio, sistema nervioso, etc.

Un alérgeno, desata una perturbación energética en el área o sector más frágil y vulnerable del organismo ante la acción de ese alérgeno. Si el área sensible a ese alérgeno es el sistema nervioso central, una de las posibilidades es que se genere el autismo u otros trastornos afines.

Si el área sensible a ese alérgeno es el sistema nervioso central, una de las posibilidades es que se genere el autismo u otros trastornos afines.

NAET tiene la capacidad de tratar de manera muy efectiva el autismo o los aspectos de este provocados por alergias, mediante la detección y tratamiento de las intolerancias, sensibilidades y/o alergias a los alimentos, factores ambientales, elementos químicos, radiaciones, etc. que lo provocan, condicionan o favorecen su desarrollo.

También puede atender, resolver y “limpiar” los efectos negativos o dañinos y  las respuestas adversas del organismo que hayan sido provocadas por medicamentos, vacunas, anestesia o cualquier sustancia administrada, inhalada, consumida… anulando así las consecuencias del uso de éstos.

Así como los eventos traumáticos emocionales, al igual que las respuestas adversas del organismo a estos, hayan sucedido recientemente o en el pasado lejano; ya que muchas veces estos eventos forman parte de la cadena de factores que llevan a una persona a desarrollar el autismo.

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